¿Se abre espacio para la independencia de Warsh ante la caída de Trump y el descontrol de la deuda?

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La tensión entre el presidente de la Reserva Federal, Warsh, y la Casa Blanca está evolucionando de una manera inesperada. A medida que la popularidad de Trump se ve presionada y los rendimientos de los bonos del Tesoro suben, el margen de maniobra política de Warsh aumenta silenciosamente, y no se puede subestimar la posibilidad de que resista la presión para recortar las tasas en la reunión de política monetaria del miércoles.

La semana pasada, cuando el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se acercaba al 5%, el secretario del Tesoro, Bessent, lanzó un plan de recompra de bonos del Tesoro por 6.000 millones de dólares para intentar bajar los rendimientos, pero fracasó. Al mismo tiempo, Warsh pronunció un discurso en Jackson Hole en el que se comprometió a luchar firmemente contra la inflación, ganándose la aprobación cautelosa de algunos de sus antiguos críticos y provocando un cambio en la percepción del mercado sobre su postura política.

Los datos de la plataforma de predicción Polymarket muestran que la probabilidad de una subida de tipos en esta reunión ya supera el 50%. Aun así, según el análisis de la columnista del Financial Times Gillian Tett, la Reserva Federal podría optar por actuar después de las elecciones de mitad de mandato. Pero la señal más destacable es que el cálculo político en torno a la Reserva Federal ha cambiado, y Warsh está mostrando una capacidad estratégica y un margen de maniobra antes de lo que esperaba el mercado.

 

La permanencia de Powell en la junta, inesperadamente, da cobertura a Warsh

En mayo de este año, Powell dejó la presidencia de la Reserva Federal, pero optó inusualmente por permanecer en la junta de gobernadores, y dijo a sus amigos que mantendría su puesto hasta que Trump renunciara claramente a las amenazas de procesamiento.

Esta decisión hizo pensar a muchos observadores que Warsh se sentiría muy incómodo, pero el resultado fue todo lo contrario. Tett analiza que Powell, durante su mandato, fue durante mucho tiempo el blanco de las quejas económicas de Trump, y su permanencia significa que la facción pro-Trump sigue siendo minoritaria en la junta. Esto objetivamente le da a Warsh un amortiguador político: atribuir cualquier orientación política que desagrade al presidente a decisiones colectivas de la junta. El propio Warsh ha descrito el funcionamiento actual de la Reserva Federal como "disputas internas".

 

El aumento de los rendimientos: presión para Warsh, pero también herramienta

El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro es un problema espinoso para Bessent: necesita emitir más de 10 billones de dólares en deuda estadounidense en el próximo año, una presión enorme. La recompra de 6.000 millones de dólares de la semana pasada no tuvo éxito, lo que pone aún más de relieve su difícil situación.

Sin embargo, Gavekal Research señaló esta semana en un informe a clientes: "A diferencia de Bessent, Warsh no parece preocupado por el aumento de los rendimientos". La razón es que el aumento de los rendimientos en sí mismo ayuda a contener la inflación, logrando un endurecimiento de las condiciones financieras sin necesidad de subir las tasas, lo que coincide con la opinión transmitida por Warsh en Jackson Hole de que "la era del estancamiento secular ha terminado".

Al mismo tiempo, la Reserva Federal está reduciendo actualmente sus tenencias de bonos del Tesoro a largo plazo a un ritmo de unos 19.000 millones de dólares al mes, una cantidad superior al plan de recompra de Bessent. Gavekal señala específicamente que Warsh ha encargado a un comité externo que formule recomendaciones sobre la política de balance, y que el informe se publicará a finales de año, lo que le proporciona otra herramienta para endurecer las condiciones financieras.

 

El vínculo de Druckenmiller: Warsh y Bessent no romperán abiertamente

Las diferencias de postura política entre Warsh y Bessent ya han suscitado preocupación en el mercado por un "enfrentamiento" público entre ambos. Recientemente, Stanley Druckenmiller publicó una columna en The Wall Street Journal instando a Bessent a "dejar que el mercado de bonos hable" y dejar de intervenir, reforzando aún más esta narrativa.

Pero hay un vínculo clave que a menudo se pasa por alto: tanto Warsh como Bessent son discípulos de Druckenmiller. Ambos se han apoyado mutuamente para conseguir sus puestos actuales y comparten una base ideológica común en la respuesta a las crisis financieras. El análisis sostiene que, por grandes que sean sus diferencias sobre el ritmo de las políticas, ambos trabajarán conjuntamente para prevenir riesgos financieros sistémicos. A medida que Bessent sufre reveses en la gestión del mercado de bonos, la relativa fortaleza de Warsh se destaca por contraste.

 

La popularidad de Trump bajo presión, el margen de intervención política se estrecha

La situación política de Trump también está cambiando silenciosamente. Las encuestas muestran que la insatisfacción de los votantes estadounidenses con Trump sigue aumentando, en parte relacionado con su política de guerra con Irán. Para impulsar el apoyo al Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, Trump propuso repartir 5.000 dólares a cada ciudadano adulto si los republicanos ganan, una medida que los críticos describen como una señal del "pico Trump", aunque por ahora este juicio sigue siendo prematuro.

Al mismo tiempo, la sensibilidad de los inversores a los anuncios de política de Trump ha disminuido notablemente: el hecho de que los rendimientos subieran en lugar de bajar tras el anuncio de recompra de bonos de Bessent es una prueba. Este efecto de "desensibilización" objetivamente le da a Warsh un mayor espacio para expresar su independencia.

La senadora demócrata Elizabeth Warren calificó esta primavera a Warsh de "adulador" de Trump, afirmando que su credibilidad se había desvanecido por completo. Pero a juzgar por la tendencia actual, este "adulador" está mordiendo de vuelta. La verdadera prueba que viene es si Warsh podrá defender esta independencia ganada con esfuerzo una vez que el aumento sostenido de los rendimientos desencadene presiones de flexibilización cuantitativa.

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