El desplome de YZY Coin reaviva las alertas sobre criptomonedas impulsadas por famosos: ¿Lección aprendida o error que se repetirá?
Las criptomonedas respaldadas por celebridades vuelven a mostrar su verdadero rostro—volátil y especulativo.
YZY Coin se hunde—y arrastra la credibilidad de los activos digitales promocionados por famosos
El desplome reciente no sorprende a los veteranos del sector. Las monedas impulsadas por influencers suelen seguir el mismo patrón: hype inicial, bombeo artificial y luego… el abandono. Los inversores minoristas terminan pagando el precio—una vez más.
¿Regulación a la vista? La FSA ya ha emitido advertencias previas. Pero en el mundo cripto, la autoregulación brilla por su ausencia—y los famosos rara vez asumen responsabilidades cuando las cosas salen mal.
Al final, el mercado sigue siendo el mismo casino de siempre—solo que con mejores influencers y peores consecuencias.
Según datos de la firma Defoissia, más del 60 % de las carteras que operaron con YZY Coin registraron pérdidas, algunas de ellas superiores a los 100.000 dólares. En el extremo más dramático, un usuario habría perdido más de un millón en una sola operación.
El diseño del token ha generado serias dudas. Solo el 10 % del suministro se destinó a liquidez, mientras que un 70 % quedó en manos de la entidad Yeezy Investments LLC. Una única cartera multiforma llegó a controlar más del 87 % de los tokens al inicio, facilitando maniobras de manipulación del mercado y fijación de precios por parte de grandes tenedores (“whales”).
Uno de estos inversores institucionales, por ejemplo, invirtió 2,28 millones de dólares en YZY y aún conserva un paquete valorado en más de 8,2 millones. Al mismo tiempo, dos carteras –presuntamente conectadas entre sí– extrajeron casi 23 millones de dólares aprovechando estructuras similares en los lanzamientos de YZY y LIBRA, lo que ha hecho saltar las alarmas sobre el posible acceso anticipado a los contratos.
Incluso figuras polémicas como Andrew Tate se subieron al carro: obtuvo 16.000 dólares con una operación bajista apalancada contra YZY, aunque su historial general en cripto deja que desear. De hecho, apenas un 36 % de sus operaciones resultan rentables, y acumula casi 700.000 dólares en pérdidas. Tate ya estuvo vinculado a fiascos como $DADDY Coin o $G, tokens cuya vida útil fue tan breve como ruidosa.

En este contexto, la atención del mercado parece alejarse de los proyectos impulsados por celebridades. Una nueva alternativa que gana tracción es, un token nativo de Solana que apuesta por la transparencia y la participación comunitaria.
Su propuesta incluye mecanismos de quema cruzada entre redes –cada compra en Solana elimina un equivalente en Ethereum–, liquidez gestionada públicamente y una distribución sin letra pequeña. Ya se han quemado más de 1.000 millones de unidades en Ethereum y cerca de 2,7 millones más están pendientes de eliminación en Solana.
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Wall Street Pepe pretende distanciarse de la narrativa del “token de famoso” y se presenta como un proyecto para inversores de perfil especulativo (“degens”), pero con reglas claras. En un entorno cada vez más volátil, la clave parece estar en la equidad, no en la fama.
La moda de las “memecoins” no muestra signos de agotamiento, pero tras episodios como el de YZY, los inversores empiezan a exigir algo más que marketing: transparencia y acceso justo.
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