Scott Bessent advierte: La caída del yuan frente al euro es un problema europeo, no estadounidense

El veterano inversor Scott Bessent lanza un dardo envenenado a Bruselas mientras el yuan se desploma frente al euro. Los burócratas europeos sudan la gota gorda—y esta vez Washington se lava las manos.
La tormenta perfecta para Europa
Mientras el euro se fortalece artificialmente, las exportaciones europeas se hunden más rápido que un NFT olvidado. Bessent señala con el dedo a la política monetaria disfuncional de la UE, no a la Reserva Federal. Los números no mienten: el yuan cae un 7% trimestral frente al euro, pero se mantiene estable frente al dólar. ¿Coincidencia? No en el casino de divisas.
El juego de culpas global
Los bancos centrales europeos imprimen como si no hubiera mañana, pero luego se quejan de la devaluación competitiva china. Hipocresía en estado puro—mientras tanto, los fondos de cobertura como el de Bessent aprovechan la volatilidad para sacar provecho. La City de Londres frota sus manos mientras Fráncfort entra en pánico.
El cierre contundente
Europa aprendió la lección: cuando las divisas colapsan, siempre hay un fondista esperando para comprar barato y vender caro. La próxima crisis cambiaría? Probablemente ya esté en marcha—solo mira los spreads de los credit default swaps. Los banqueros centrales siguen bailando mientras la música se detiene.
El desplome del yuan impulsa la expansión de las exportaciones chinas a Europa
Desde enero, el yuan se ha desplomado de 7,5 a más de 8,4 por euro, lo que ha generado preocupación en toda Europa. Mientras tanto, frente al dólar, ha subido ligeramente, de 7,3 a 7,1.
Esta divergencia ha creado una dinámica comercial desequilibrada, ya que mientras Estados Unidos ha visto caer sus importaciones procedentes de China un 14% debido a aranceles agresivos, Europa ha registrado un aumento del 6,9% en el comercio con China.
Scott afirmó que los aranceles estadounidenses están cumpliendo su función: reducir el defi . Sin embargo, el flujo redireccionado de productos chinos ahora está llegando a los mercados europeos, donde la debilidad del yuan abarata aún más las exportaciones chinas en euros.
El debilitamiento del yuan está afectando a Europa en un momento delicado, ya que el Banco Central Europeo (BCE) pasó el último año recortando consistentemente las tasas de interés para apoyar el crecimiento en toda la eurozona.
Entre junio de 2024 y junio de 2025 se impulsó agresivamente la flexibilización monetaria, pero justo cuando los precios comenzaban a estabilizarse, los productos chinos baratos comenzaron a inundar el mercado, lo que desencadenó deflación.
Scope Ratings afirma que la inflación básica y el crecimiento salarial de la UE todavía están por encima del objetivo, aunque se han enfriado ligeramente.
Los mercados laborales siguen estancados, especialmente en grandes economías como Alemania, aunque el gasto público ha aumentado en todo el continente, sobre todo en defensa e infraestructura, lo que está impulsando de nuevo los precios al alza. Además, se espera que un nuevo régimen de comercio de energía de la UE entre en vigor en 2027.
El BCE vigila la fortaleza del euro y los riesgos de deflación
El BCE no tiene previstos más recortes de tipos para 2025, según Scope. Sin embargo, no descarta ninguna posibilidad. El próximo cambio de política dependerá de varios factores: las tendencias de la inflación, las perspectivas de crecimiento, las relaciones comerciales entre EE. UU. y la UE y, sobre todo, el tipo de cambio.
En lo que va de año, el euro ha ganado un 13% frente al dólar. Si supera el 1,20, podría perjudicar la competitividad europea y generar temores de deflación.
Los comentarios de Scott sobre el yuan apuntan a una creciente división entre cómo Estados Unidos y Europa manejan su relación económica con China.
La estrategia comercial de Estados Unidos bajo ladent de Donald Trump está diseñada para contrarrestar las importaciones chinas, y está dando resultados, según Scott. Europa, por otro lado, se ve afectada por dos factores: un yuan infravalorado y un euro sobrevalorado.
El euro sigue siendo la segunda moneda de reserva más importante después del dólar. ¿Pero cuánto durará esto? Estaremos atentos.
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