Trump afirma que Groenlandia será anexada por EE.UU. "les guste o no"

El ex presidente vuelve a la carga con una declaración geopolítica que sacude los mercados.
Una jugada de poder que redefine fronteras
Donald Trump reactiva viejas ambiciones territoriales con un ultimátum directo: Groenlandia pasará a control estadounidense por voluntad propia o por imposición. El mensaje, lanzado sin diplomacia intermedia, corta protocolos y establece una nueva realidad geopolítica basada en pura fuerza declarativa.
Los mercados reaccionan antes que los gobiernos
Mientras cancillerías europeas preparan comunicados de rechazo, los algoritmos de trading ya ajustan posiciones en materias primas y divisas. El krone danés se desploma ante la posibilidad de perder el territorio autónomo—porque en finanzas, como en geopolítica, los hechos consumados se descuentan antes de que ocurran. Los traders de cripto observan con ironía: al menos Bitcoin no necesita ejércitos para expandir su territorio.
Un precedente peligroso en la era digital
La declaración establece un manual de acción para potencias con ambiciones expansionistas: anunciar, imponer, luego negociar. En un mundo donde las criptomonedas desafían fronteras financieras sin un solo soldado, el contraste no podría ser más evidente—y cínico. Los estados-nación juegan al Risk del siglo XX mientras los activos digitales reescriben las reglas del siglo XXI.