La OCC declara: los bancos de criptomonedas deben recibir el mismo trato que la banca tradicional

El regulador bancario estadounidense lanza un guante a Wall Street.
El director interino de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), Michael Hsu, ha planteado un debate nuclear: si las instituciones que custodian activos digitales merecen la misma consideración regulatoria que los bancos centenarios. No se trata de una mera sugerencia, sino de un posicionamiento estratégico que podría redefinir las reglas del juego financiero.
Un nuevo estándar para una nueva era
El argumento es simple en su formulación, pero complejo en su ejecución. Si un banco de criptomonedas demuestra los mismos controles, la misma solvencia y la misma gestión de riesgos que un banco tradicional, ¿por qué debería operar con un manual distinto? La OCC parece inclinarse por la uniformidad, un movimiento que legitimaría de golpe a un sector acostumbrado a navegar en aguas grises.
El espejo de la tradición financiera
La banca convencional no salta de alegría. Ven un caballo de Troya tecnológico que busca los privilegios del sistema —acceso a la red de la Fed, seguro de depósitos— sin haber pasado por décadas de supervisión estricta. Para ellos, es como dar una licencia de cirujano a quien ha practicado sólo con simuladores. La prudencia choca contra la innovación.
El impacto inmediato en el ecosistema
Esta equiparación potencial no es un ejercicio académico. Implicaría requisitos de capital más exigentes, auditorías exhaustivas y una transparencia que muchas plataformas crypto nunca han tenido que mostrar. Sobrevivirían los más robustos; los demás, quedarían fuera del juego. Una purga de eficiencia, o un freno a la diversidad, según se mire.
Un guiño cínico a la vieja guardia
Claro, a los grandes bancos les encanta hablar de libre mercado hasta que aparece un competidor que no necesita una sucursal en cada esquina ni comisiones por sobregiro. Ahora la disrupción llama a su puerta, y de repente el discurso cambia hacia la 'protección del consumidor' y la 'estabilidad del sistema'. La ironía es tan densa que se podría minar.
El veredicto aún está por escribirse. La declaración de la OCC es más un faro que una orden, una invitación a un debate que promete ser tan volátil como el propio mercado que busca regular. El mensaje final es claro: el futuro de las finanzas ya está aquí, y exige un asiento en la misma mesa.
Los grupos financieros expresan su preocupación por la adquisición de licencias bancarias por parte de empresas de criptomonedas
La OCC es responsable de supervisar las operaciones de los bancos nacionales. Al ejercer esta función, la agencia federal consideró previamente a las empresas de criptomonedas como un riesgo potencial para el sistema bancario.
Sin embargo, tras una cuidadosa reflexión, la OCC comenzó a comprender que las acusaciones contra las empresas de criptomonedas eran meras especulaciones. Esto la llevó a cambiar su perspectiva sobre el sector. En consecuencia, dos bancos de criptomonedas han obtenido con éxito licencias de la OCC hasta la fecha, y la agencia federal se ha comprometido a otorgar a más bancos de criptomonedas acceso a esta licencia en el futuro.
Estos dos criptobancos incluyen Anchorage Digital , que obtuvo su autorización en 2021, y Erebor, que recibió una autorización bancaria preliminar en octubre. Tras este importante cambio de perspectiva, Gould comentó que el sistema bancario posee la capacidad de adaptarse y progresar desde el uso del telégrafo hasta la adopción de la tecnología blockchain.
Para respaldar aún más este argumento, señaló que la OCC recibió aproximadamente 14 solicitudes para establecer nuevos bancos este año. Algunas de estas solicitudes provenían de empresas dedicadas a la actividad de activos digitales. Curiosamente, la cifra es casi igual a la de todas las solicitudes similares presentadas ante la OCC en los últimos cuatro años.
Según Gould, la constitución de una entidad bancaria es esencial para el sistema bancario, ya que garantiza que estos sistemas se mantengan actualizados con los cambios financieros existentes y respalden la situación económica actual. "Por eso, las organizaciones que trabajan con activos digitales y otras nuevas tecnologías deberían tener la posibilidad de convertirse en bancos regulados por el gobierno federal", añadió.
Sin embargo, incluso con esta afirmación, Gould todavía señaló que los bancos y los grupos financieros expresaron mayores preocupaciones con respecto a que las empresas de criptomonedas adquieran cartas bancarias y si la OCC las supervisaría efectivamente.
Expresó su desaprobación ante tales preocupaciones, argumentando que podrían desalentar innovaciones que beneficiarían a los clientes bancarios y apoyarían las economías locales. Gould mencionó que la OCC cuenta con años de experiencia en la gestión de un banco fiduciario nacional especializado en criptomonedas.
Argentina busca consolidar su posición como líder en la industria cripto
Gould afirmó que la OCC recibe frecuentemente actualizaciones de los bancos nacionales existentes sobre sus proyectos de productos y servicios nuevos e innovadores. "Todo esto refuerza mi confianza en la capacidad de la OCC para supervisar las nuevas empresas y las nuevas actividades de los bancos actuales de forma justa y coherente", añadió.
Mientras tanto, a medida que bancos y grupos financieros expresan su preocupación por la adquisición de licencias bancarias por parte de empresas de criptomonedas, informes recientes destacan que Argentina está considerando la posibilidad de permitir que sus bancos locales interactúen más activamente con las criptomonedas. Esta decisión marca un cambio significativo respecto a las estrictas normas previas del país sobre la industria de las criptomonedas.
Un informe del 5 de diciembre indicó que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el banco central del país, está evaluando si permitir que los bancos tradicionales faciliten el comercio de criptomonedas, según fuentes familiarizadas con las discusiones.
Este desarrollo se produce a pesar de las restricciones anteriores del BCRA, introducidas en 2022, que prohibían a los bancos ofrecer operaciones con criptomonedas después de que dos importantes instituciones del país mostraran un mayor interés en los productos de activos digitales.
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