El BCE explora Ethereum y Solana para impulsar el euro digital en 2025
El Banco Central Europeo sacude el tablero financiero al considerar blockchain públicas para su moneda digital.
Adiós a las soluciones tradicionales
Fuentes internas revelan que los técnicos del BCE están evaluando activamente la integración de Ethereum y Solana en la infraestructura del euro digital. La movilidad representa un cambio sísmico en la estrategia de bancos centrales—nunca antes una institución monetaria mayor había contemplado usar redes descentralizadas para su moneda oficial.
Ventajas técnicas innegables
Ethereum aporta su ecosistema de contratos inteligentes maduro, mientras Solana ofrece velocidad de transacción extrema. La combinación podría permitir liquidaciones instantáneas y programabilidad financiera que el sistema actual ni siquiera imagina. Los puristas de la banca tradicional ya fruncen el ceño—claro, cuando tu sistema tarda tres días en mover dinero, cualquier avance parece una amenaza.
El futuro ya está aquí
Esta decisión técnica reconoce lo que los mercados ya saben: las blockchains públicas superan a sistemas heredados en coste, velocidad e innovación. Mientras los bancos siguen cobrando comisiones por transferencias 'prioritarias' de 24 horas, las cadenas de bloques liquidan en segundos por céntimos. La ironía resulta deliciosa: la misma institución que warning sobre criptoriesgos ahora adopta su tecnología. Quizás después de todo el 'dinero de internet' merece infraestructura de internet.
En resumen
- El BCE explora Ethereum y Solana como infraestructuras para el euro digital, según el Financial Times.
- Esta iniciativa busca contrarrestar la dominancia de los stablecoins estadounidenses que representan el 98 % del mercado.
- La decisión final sobre el lanzamiento del euro digital se tomará antes de finales de 2025.
- Un euro digital público facilitaría la interoperabilidad, pero plantearía cuestiones de gobernanza.
Europa apuesta por Ethereum y Solana para su euro digital
El Banco Central Europeo inicia un giro estratégico decisivo en su reflexión sobre el euro digital. Mientras que las primeras hipótesis favorecían infraestructuras privadas y cerradas, el BCE ahora examina de cerca blockchains públicas como Ethereum y Solana. Una orientación que rompe con los modelos tradicionales.
Según informaciones reportadas por el Financial Times, esta opción ahora se considera con mucho más seriedad por los responsables europeos. Esta evolución refleja una toma de conciencia: Europa no puede seguir al margen de la innovación impulsada por las redes descentralizadas.
El desafío va mucho más allá de la cuestión técnica. Optar por una blockchain pública posicionaría al euro digital en ruptura con la estrategia de China, que despliega su yuan digital en una red estrictamente privada.
El enfoque europeo se acercaría así, paradójicamente, al modelo estadounidense, donde actores como Circle emiten stablecoins en infraestructuras abiertas.
Las blockchains públicas ofrecen sobre todo una ventaja clave: la interoperabilidad. Un euro digital sobre Ethereum podría integrarse directamente con los protocolos DeFi existentes, reforzando la competitividad del ecosistema financiero europeo. Esta conectividad nativa representa un activo estratégico mayor en la batalla monetaria mundial.
Europa frente al desafío de la soberanía monetaria digital
Esta reorientación hacia las blockchains públicas se produce en un contexto geopolítico marcado por una fuerte rivalidad monetaria. Europa observa con creciente inquietud el dominio de los stablecoins estadounidenses, que concentran hoy cerca del 98 % del mercado mundial.
Detrás de esta hegemonía se esconde una realidad simple: cada transacción en USDT o USDC refuerza la influencia del dólar en detrimento del euro. En este marco, el euro digital aparece como una herramienta estratégica para preservar la autonomía monetaria del Viejo Continente.
En abril pasado, Piero Cipollone, miembro de la junta del BCE, ya advirtió sobre los peligros de una dependencia excesiva de los stablecoins en dólares. Desplegar un euro digital en una blockchain pública ofrecería una alternativa creíble, capaz de competir directamente con las soluciones estadounidenses en su propio terreno tecnológico.
Pero esta ambición también plantea zonas de sombra. Como indicó Juan Ignacio Ibañez, de la Fundación científica DLT, en una entrevista con Cointelegraph, tal elección podría suscitar « un interés creciente por parte del Estado para influir en la gobernanza de la blockchain ».
El dilema es claro: ¿cómo conciliar el espíritu descentralizado de Ethereum o Solana con la voluntad de control de un banco central?
Sin embargo, Europa puede apoyarse en varias iniciativas ya en marcha. En mayo de 2025, el BCE anunció una colaboración con la blockchain COTI para probar soluciones de pagos digitales confidenciales en el marco del proyecto euro digital.
Estos trabajos se centran especialmente en la integración de mecanismos que garanticen la confidencialidad de las transacciones respetando a la vez las exigencias de trazabilidad impuestas a los reguladores.
Esta experiencia podría sentar las bases de un euro digital abierto, interoperable y respetuoso con la privacidad.
gráfico ETHUSDT por TradingViewUna decisión crucial para el futuro monetario europeo
El calendario sigue apretado: el BCE debe decidir antes de finales de 2025 si el euro digital verá realmente la luz. Pero a diferencia de Europa, Estados Unidos ya decidió. Bajo Donald Trump, la perspectiva de una CBDC nacional fue descartada, y el debate parece cerrado por mucho tiempo.
Al otro lado del Atlántico, la innovación monetaria ahora descansa en el dinamismo de los stablecoins privados, mayormente respaldados por el dólar, y en un marco regulatorio en plena estructura.
En Europa, la situación es diferente. El proyecto euro digital divide y aún suscita mucho escepticismo, tanto entre ciudadanos como en el sector privado. El temor a un instrumento de vigilancia o a una herramienta demasiado centralizada alimenta la desconfianza.
En este contexto, la opción de una infraestructura basada en Ethereum o Solana podría ofrecer una alternativa más aceptable. No eliminaría las críticas, pero permitiría anclar el euro digital en un marco tecnológico ya reconocido y utilizado a escala mundial.
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