EE.UU. y China extienden la tregua comercial: 90 días más de respiro en la guerra económica
La tensión comercial entre Washington y Pekín se congela—por ahora. El acuerdo temporal evita otra escalada de aranceles, pero nadie espera milagros.
¿El motivo? Ambos bandos necesitan aire. China enfrenta una desaceleración brutal, mientras EE.UU. juega a contener la inflación sin hundir el mercado. Tipico: los políticos compran tiempo mientras las bolsas celebran con rallies efímeros.
El cierre perfecto: 90 días son suficientes para que Wall Street saquee otro paquete de estímulos... y luego vuelva a asustarse con los titulares.
En resumen
- Washington y Pekín prolongan la tregua comercial 90 días, hasta el 10 de noviembre, manteniendo los aranceles actuales.
- Las negociaciones continúan, Washington solicitando mayores compras agrícolas a China
- El oro sigue exento de impuestos, pero se mantienen otros aranceles existentes.
Contenido y alcance de la prolongación de Washington
El 11 de agosto, Estados Unidos anunció, por decreto presidencial, la prolongación de 90 días de la tregua comercial acordada con China. Por ello, el fin de la suspensión de aumentos arancelarios se aplaza hasta el 10 de noviembre.
Esta medida suspende la aplicación de los incrementos previstos en la fecha inicial y mantiene las tasas actuales: 30 % sobre importaciones chinas y 10 % sobre exportaciones estadounidenses. Prolonga el acuerdo de mayo en Ginebra, que estableció una pausa de 90 días para reducir tensiones.
China confirmó, a través de la agencia Xinhua, que aplica la misma prolongación, alineando su posición con la de Washington.
Ambas partes mantienen el mecanismo de diálogo implementado desde primavera. Este ha permitido congelar la escalada arancelaria a la vez que mantiene la presión sobre los puntos de desacuerdo. No se han realizado modificaciones a las condiciones arancelarias existentes, lo que ofrece un cierto grado de estabilidad comercial a corto plazo.
Estado de las negociaciones y consecuencias para mercados y empresas
Desde mayo, se han llevado a cabo varios ciclos de discusión en Ginebra, Londres y Estocolmo. Washington afirma que China ha tomado medidas consideradas significativas para abordar las preocupaciones estadounidenses en materia de seguridad económica y nacional. Así, el diálogo continúa con el objetivo de hallar un terreno común antes de la nueva fecha límite.
El presidente estadounidense indica que las negociaciones son constructivas. Además, insiste en la necesidad de obtener concesiones concretas. Entre ellas, figura el aumento de las compras chinas de productos agrícolas, en particular soja. Y Pekín, de su lado, declara querer un resultado positivo, basado en la igualdad y el beneficio mutuo.
De hecho, esta prolongación proporciona visibilidad a importadores y exportadores. Los flujos comerciales pueden planificarse con las tasas actuales hasta el 10 de noviembre para reducir la incertidumbre a corto plazo. La exención del oro de los nuevos derechos, confirmada por Washington, ha disipado las inquietudes del mercado y contribuido a la estabilización de los precios tras rumores de tributación.
Sin embargo, otros aranceles establecidos en los últimos meses, especialmente sobre el acero, aluminio y ciertos bienes industriales, continúan vigentes. Podrían aplicarse nuevos impuestos si no se alcanza un acuerdo antes de la fecha límite. Por ello, las empresas deben anticipar varios escenarios y adaptar sus estrategias de abastecimiento.
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