Elon Musk en la mira: Francia investiga presuntas irregularidades en X
El magnate tecnológico enfrenta otro escándalo regulatorio mientras las autoridades francesas revisan posibles maniobras cuestionables en la plataforma.
¿Otro dolor de cabeza para el CEO más volátil de Silicon Valley? Los reguladores europeos no parecen impresionados por su estilo 'move fast and break things'.
Mientras tanto, los accionistas de X (ex-Twitter) siguen pagando el precio—literalmente—de su reinado caótico. ¿Alguien dijo 'valor para el inversor'?
En resumen
- La fiscalía francesa abre una investigación penal contra X por presunta manipulación algorítmica y extracción fraudulenta de datos.
- La investigación sigue a dos denuncias presentadas el 12 de enero, una de ellas por el diputado Éric Bothorel.
- La unidad de ciberdelincuencia J3 lidera las investigaciones, la misma unidad que arrestó a Pavel Durov en 2024.
La justicia francesa sospecha que X se desvía digitalmente de manera organizada
La fiscalía de París ha abierto oficialmente una investigación penal contra la plataforma X, con la transferencia inmediata del expediente a la Dirección General de la Gendarmería Nacional. Esta decisión sigue a dos denuncias presentadas el 12 de enero ante la división especializada en ciberdelincuencia.
La primera proviene del diputado Éric Bothorel, miembro del partido presidencial Ensemble pour la République.
En una declaración publicada en X, afirma estar «convencido de que un sesgo informativo extremo en la plataforma X se utilizaba para servir las opiniones políticas de Elon Musk y que eso solo podía ocurrir por manipulación algorítmica«.
La segunda denuncia proviene de un alto funcionario del gobierno, cuya identidad permanece confidencial.
La investigación se centra en dos cargos: la alteración del funcionamiento de un sistema automatizado de procesamiento de datos y la extracción fraudulenta de datos, en un contexto calificado de «grupo organizado».
Según la fiscal Laure Beccuau, las investigaciones buscan establecer si X violó conscientemente la ley francesa manipulando sus algoritmos con fines de interferencia o influencia.
La instrucción fue confiada a la unidad J3, la unidad de élite en materia de ciberdelincuencia. Este mismo equipo ya se había destacado en 2024 por la detención del fundador de Telegram, Pavel Durov, en un caso similar.
Esta nueva investigación se suma a los procedimientos ya abiertos, entre ellos el de complicidad en acoso moral agravado tras la denuncia de Magali Berdah en abril de 2023.
Europa estrecha el cerco alrededor de X
Desde su compra por Elon Musk en 2022, Twitter — convertido en X — no ha dejado de multiplicar los enfrentamientos con las autoridades europeas.
La investigación abierta por la justicia francesa se inscribe en una dinámica más amplia impulsada por la Unión Europea, decidida a regular las grandes plataformas digitales.
En febrero, dos ONG alemanas ganaron una importante batalla judicial: el tribunal regional de Berlín ordenó a X proporcionar acceso a sus datos de interacción, para permitir a investigadores indagar sobre posibles manipulaciones electorales.
Paralelamente, la Comisión Europea abrió una investigación por presunta no conformidad con la Ley de Servicios Digitales (DSA), el nuevo reglamento europeo sobre los servicios digitales.
Este texto impone a las grandes plataformas obligaciones estrictas: eliminación rápida de contenidos ilegales, transparencia sobre el funcionamiento de los algoritmos y mayor cooperación con las autoridades. En caso de incumplimiento, las sanciones pueden alcanzar hasta el 6 % de la facturación mundial.
Esta presión regulatoria llega en el peor momento para Elon Musk, quien aspira a convertir X en un «todo en uno» financiero: una red social, una plataforma bancaria y un centro cripto a escala mundial.
Pero sin la autorización de los reguladores europeos, estos proyectos corren el riesgo de quedar en papel mojado. La confianza institucional es indispensable para operar en el sector financiero en Europa.
Esta situación se enmarca en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Europa y Estados Unidos. La investigación sobre X, plataforma propiedad de uno de los empresarios estadounidenses más influyentes, podría sumarse a los puntos de fricción transatlánticos y alimentar los debates sobre la regulación de los gigantes tecnológicos estadounidenses en Europa.
¡Maximiza tu experiencia en Cointribune con nuestro programa "Read to Earn"! Por cada artículo que leas, gana puntos y accede a recompensas exclusivas. Regístrate ahora y comienza a acumular beneficios.