OCC acusa a grandes bancos de prácticas anticompetitivas contra la industria cripto
La Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) lanza una acusación formal: los bancos más grandes del país están bloqueando activamente el crecimiento del sector cripto.
El regulador bancario federal señala tácticas de exclusión, desde denegar servicios bancarios básicos a empresas de criptomonedas hasta obstaculizar el acceso a sistemas de pago. No es una simple aversión al riesgo, insinúa la OCC, sino una estrategia coordinada para sofocar a un competidor emergente.
Un golpe bajo para la innovación financiera
Esta maniobra deja a las fintechs y exchanges cripto luchando por operar. Sin cuentas bancarias, sin vías para liquidar dólares tradicionales, el ecosistema se asfixia. La OCC argumenta que estas prácticas van más allá de una cautela prudente y se adentran en el territorio de la restricción comercial ilegítima.
La respuesta del sector: una batalla cuesta arriba
Para las empresas cripto, la acusación de la OCC valida años de quejas. Han operado bajo un manto de incertidumbre regulatoria, solo para encontrar que los guardianes de la banca tradicional simplemente cierran las puertas. La dependencia de la banca de nicho y de soluciones improvisadas se vuelve un cuello de botella costoso y arriesgado.
El panorama regulatorio se recalienta
La movida de la OCC añade leña al fuego del debate sobre la competencia en las finanzas. No se trata solo de cripto; se trata de quién controla el futuro del dinero. Los bancos, por su parte, probablemente citarán preocupaciones de cumplimiento KYC/AML y volatilidad del mercado. Un clásico: esconder el proteccionismo detrás del manto de la "estabilidad".
Al final, la acusación es un recordatorio crudo. La innovación financiera rara vez es recibida con los brazos abiertos por los titulares. Primero te ignoran, luego te ridiculizan, luego te demandan... y cuando eso falla, simplemente desconectan tu acceso a la red bancaria.
En breve
- El regulador bancario estadounidense (OCC) publica un informe denunciando prácticas de «debanking» que apuntan a sectores controvertidos.
- Varios grandes bancos, incluidos JPMorgan, Bank of America y Citigroup, son acusados de haber restringido el acceso a servicios para empresas cripto.
- Estas restricciones, implementadas entre 2020 y 2023, se basaban en criterios internos relacionados con la reputación o los «valores» de la institución.
- La OCC afirma querer responsabilizar a los bancos, aunque el informe no se basa en ninguna base jurídica claramente definida.
L’OCC revela las prácticas de filtrado bancario que apuntan a los actores cripto
En un informe publicado este 10 de diciembre, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) afirma que varios grandes bancos estadounidenses implementaron políticas internas que restringen el acceso a servicios financieros para ciertos sectores, en particular el de las criptomonedas con cierres de cuentas.
La agencia, dirigida por el contralor Jonathan Gould, indica que «los bancos mantuvieron políticas públicas y no públicas que restringen el acceso a servicios bancarios para ciertos sectores industriales».
Entre las prácticas denunciadas se incluyen sistemas «de revisión y aprobación reforzada» impuestos antes de poder atender a ciertos clientes considerados sensibles. Las instituciones citadas, entre ellas JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup, son acusadas de haber aplicado estas restricciones entre 2020 y 2023 basándose en criterios subjetivos, vinculados a los «valores» o a la reputación de la institución.
El informe de la OCC, que se basa en el análisis de políticas internas de nueve grandes bancos nacionales, detalla varias medidas que dificultaron el acceso a servicios bancarios para sectores considerados controvertidos. Según la investigación, estos bancos han :
- Exigido procedimientos de aprobación adicionales para clientes de industrias como la cripto, armamento o energías fósiles ;
- Restringido la apertura de cuentas o la provisión de servicios a empresas que no coinciden con los «valores» percibidos del banco ;
- Impuesto barreras de entrada superiores a los estándares clásicos para ciertas categorías de actividad económica ;
- Continuado aplicando estas restricciones de manera discreta, a través de políticas internas no públicas.
La OCC declaró su intención de «hacer responsables a los bancos por cualquier actividad ilegal de debanking, incluida la remisión de expedientes al fiscal general», aunque el informe no especifica ninguna base legal concreta para emprender tales acciones.
Esta publicación marca un giro al reconocer oficialmente prácticas largamente denunciadas por la industria cripto, sin aclarar los fundamentos jurídicos para una posible sanción.
Un informe motivado por una directiva presidencial, pero sin fundamento legal claro
El informe de la OCC sigue a una orden ejecutiva firmada por Donald Trump en agosto pasado, que insta explícitamente a los reguladores a identificar a las instituciones culpables de prácticas de debanking y a emprender acciones disciplinarias contra ellas.
El texto presidencial exige que los reguladores sancionen a los bancos que «rompieron injustamente sus relaciones con clientes legítimos del sistema bancario», recurriendo, si es necesario, a multas, decretos de consentimiento u otras sanciones.
Sin embargo, la orden en cuestión «no es una ley», sino una directiva interna de la administración. No se aplica directamente a los bancos, y las referencias legales que contiene, especialmente en materia de competencia desleal o prácticas abusivas contra los consumidores, no implican explícitamente a las instituciones bancarias.
El informe de la OCC no cita ninguna disposición legal específica que pueda fundamentar procedimientos judiciales. La agencia se remite únicamente a sus propios boletines internos, a una iniciativa anterior de Trump y a la orden ejecutiva presidencial. Esta debilidad estructural ha sido señalada por varios observadores, incluido Nicholas Anthony, analista del Cato Institute, quien critica un informe «que critica a los bancos por romper con clientes controvertidos, pero olvida que son los propios reguladores quienes evalúan a los bancos según su reputación».
En este contexto de endurecimiento regulatorio, el bitcoin vuelve a cristalizar las tensiones. Considerado durante mucho tiempo como un activo especulativo marginal, hoy encarna para algunos una forma de soberanía financiera frente a las restricciones bancarias tradicionales. La creciente atención al «debanking» podría reforzar su estatus.
Mientras los reguladores estrechan el cerco sobre prácticas bancarias discriminatorias, la frontera entre cumplimiento y exclusión se vuelve frágil. Para el ecosistema cripto, esta dinámica podría acelerar el auge de la DeFi, vista como una alternativa autónoma frente a las restricciones impuestas por las finanzas tradicionales.
¡Maximiza tu experiencia en Cointribune con nuestro programa "Read to Earn"! Por cada artículo que leas, gana puntos y accede a recompensas exclusivas. Regístrate ahora y comienza a acumular beneficios.